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Domingo, Janeiro 19, 2003
Um dia perdido.
Depois de muito tempo novelha ressaca. Eu que havia esquecido quanto o álcool cobra uma conta rápida. Pouco ou nada me lembrei ao longo do longo longo dia, quanto a massa do Vecchia Roma é mesmo boa e a predileta. Engulhos e desgosto e culpas e promessas "de não beber nunca mais..." não me deixam esquecer quão triste me deixa uma sexta-feira como a que foi ontem. Supremo desalento com a atividade comercial. Desorientação com relação ao futuro, desacerto com o passado.Melhor me parece ter continuado bancário - me pergunta a tagarela ansiosa.
Meus versos sem nenhum valor, nenhuma prosa e uma chuva que me enxarca os ossos. Difícil pensar, melhos seria dormir e dormir, se a enxaqueca permitisse.
As cenas da TV na madrugada me exaurem. Penso que vou ter um troço, que já estava tendo.
O aborrecido vai-e-vem de moedas sobre o balcão. Numa segunda-feira me pareceriam absolutamente normais. Depois nem massa nem vinho. Só desalento. E continuo à peine.
Tento refúgio em Hermann Broch: "All llegar a los cinquenta años, el hombre se encuentra ante la cuestión de su actitud para con la época en que le ha tocado vivir, pues como quiera que el tiempo se le va escapando poco a poco y como quiera que entonces irrumpen en la escena los muchachos de veinticinco años, una generación a la que, pese a todas sus dudas, tal vez aún entiende, tal vez ya no entiende; como quiera que el tiempo, que sigue siéndolo aunque ya por un período más bien corto, ha quedado preñado de una nueva existencia y de problemas nuevos, y ante uno aparece la vejez con toda su inexorabilidad, en este punto límite se ha de demostrar si la obra propria, vinculada cronolóigicamente a su época y, al menos en sus fundamentos, nacida de propria juventud, si esta obra ha devenido realidade, despojada del juego cautivador y bello que hace acto de prsencia siempre que la ola del tiempo gira sobre sí misma y arroja a la superficie colores y formas nuevos: que no había sido un juego que se esfuma a poco..." [Broch, "Poesia e Investigacion", Ed. Barral, 1974, p.231]
E dos Diarios Intimos de Baudelaire,
folheado ao acaso e deitado, de onde vem algum socorro (XX).
"Higiene. Conducta. Método. Juana 300, mi madre 200, yo 300, 800 fr. por mes. Trabajar desde las 6 de la mañana hasta mediodía, en ayunas. Trabajar a ciegas, sin fin, como un loco. Veremos el resultado. Supongo que hago depender mi destino de un trabajo
ininterrumpido de varias horas. Todo es reparable. Todavía hay tiempo. Quién sabe si hasta nuevos placeres...? Gloria, pago de mis deudas. Riqueza de Juana y de mi madre. No conocí el placer de un plan realizado. Poder de la idea fija.
Poder da la Esperanza. El hábito de cumplir con el Deber ahuyenta el miedo.
Es necessario querer soñar y saber soñar. Evocación de la inspiración. Arte mágica. Ponerse a escribir en seguida. Razono demasiado. Trabajo inmediato, aun malo, vale más que la ensoñación. Una serie de pequeñas voluntades dan un grande resultado. Todo retroceso de la voluntad es una parcela de sustancia perdida. Cuán pródiga es pues la duda! Y que se juzgue la inmensidad del esfuerzo final necesario para reparar tantas pérdidas! El hombre que hace sus plegaria por la noche es un capitán que pone centinelas. Puede dormir. Sueños sobre la muerte y advertencias. Hasta ahora no gocé de mis recuerdos más que solo. Es
necesario compartir su goce entre dos. Hacer de los goces del corazón una pasión.
Como comprendo una existencia gloriosa me creo capaz de realizarla. Oh! J. Jacobo (J.J.Rousseau)!
El trabajo engendra forzosamente las buenas costumbres, sobriedad y castidad y, consecuentemente, la salud, la riqueza, el genio sucesivo y progresivo, y la caridad. Age quod agis. Pesacado, baños fríos, duchas, liquen, ocasionalmente pastillas, además, supresión de cualquier excitante.
Liquen de Islandia...............125 gr.
Azúcar blanca....................250 gr.
Remojar el liquen durante 12 ó 15 horas en una cantidad de agua suficiente; luego, tirar el agua. Hacer hervir el liquen en dos litros de aguar sobre un fuego suave y sostenido hasta que esos dos litros se reduzcan a uno; espumar una sola vez; agregar entonces los 250 gramos de azúcar y dejar espesr hasta la consistencia de jarabe. Dejar enfriar. Tomar tres grandes cucharadas por día: por la mañana, a mediodía y a la noche. No temer aumentar las dosis si las crisis fueran demasiado frecuentes(*)." (*) El jarabe de liquen de que aquí se trata era indicado para los resfríos.
[Baudelaire, "Diarios Intimos", Aves del Arca, B.Aires, 1978, p.63/65]
Escrito por Adalberto Queiroz às 01:01
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